Entre Slashdot, Barrapunto, los foros de PHP y la avalancha de blogs de desarrollo que están naciendo, la rutina diaria de abrir veinte pestañas a mano se había vuelto inmanejable.

Hasta hace poco usaba clientes de escritorio como FeedDemon, o a veces la web de Bloglines, que estaba bastante bien. Pero siempre terminaba frustrado con el mismo problema: lo que leía en el ordenador del curro no se sincronizaba con lo que leía en el PC de mi casa. Acababa perdiendo el hilo o leyendo lo mismo dos veces. Un desastre. Sin embargo, hace más o menos un mes, los de Google lanzaron Google Reader, y tras trastear con él a diario y ponerlo a prueba, puedo decir que es el lector RSS definitivo.

El fin de los clientes locales y la magia de AJAX

Desde que abandoné Internet Explorer y Firefox, y especialmente desde que conseguí mi ansiada invitación a Gmail, tengo claro que la web está mutando. Lo que ha hecho Google con este lector es aplicar la misma arquitectura basada en AJAX (Asynchronous JavaScript and XML) que ya nos voló la cabeza en Gmail y Google Maps.

Lo que me fascina a nivel técnico es la fluidez del invento. Adiós a las recargas de página pesadas. El objeto XMLHttpRequest trabaja en segundo plano continuamente, consultando al servidor y trayendo el contenido fresco. Le das al botón de siguiente artículo y el texto aparece casi al instante manipulando el DOM. Están forzando los límites de lo que JavaScript puede hacer en el cliente, y el rendimiento en el navegador es espectacular.

Importando tu vida en OPML: Código al desnudo

Si quieres empezar a usarlo, la transición no podría ser más sencilla. Si ya utilizas otro gestor de feeds, no te toca meter las URLs a mano una a una. El estándar universal para intercambiar listas de suscripciones es el OPML (Outline Processor Markup Language), que en el fondo no deja de ser un XML estructurado y vitaminado.

Para que veas cómo funciona por debajo y le pierdas el miedo, un archivo OPML exportado tiene una estructura muy limpia. Si abrimos uno con nuestro editor favorito, veremos algo así:

<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?>
<opml version="1.1">
  <head>
    <title>Mis Feeds Técnicos</title>
    <dateCreated>Mon, 05 Dec 2005 01:23:45 GMT</dateCreated>
  </head>
  <body>
    <outline text="Programación y Sistemas">
      <outline text="Slashdot" type="rss" xmlUrl="http://rss.slashdot.org/Slashdot/slashdot" htmlUrl="http://slashdot.org/"/>
      <outline text="Barrapunto" type="rss" xmlUrl="http://barrapunto.com/index.rss" htmlUrl="http://barrapunto.com/"/>
    </outline>
  </body>
</opml>

Para importarlo en Google Reader, el flujo es de manual: 1. Entras a la configuración de tu lector actual (por ejemplo, RSS Bandit o FeedDemon) y usas la opción Exportar a OPML. 2. Guardas el archivo generado en tu disco local. 3. Te logueas en Google Reader, vas a la pestaña de Import/Export, seleccionas el XML y listo.

En cuestión de segundos, su parser se merienda el XML, procesa los nodos y te replica tu árbol de categorías en la barra lateral izquierda. No falla.

La interfaz hacker y el paradigma "Web 2.0"

La interfaz gráfica es muy espartana, típica de Google: colores neutros y mucho espacio en blanco. Pero sinceramente, es todo lo que necesitas para enfocarte en leer. El detalle de oro es que han implementado atajos de teclado nativos. Pulsando la letra 'j' saltas al siguiente post y con 'k' vuelves al anterior. Te sientes como si estuvieras navegando por el texto desde Vim en tu consola Linux. Cuando tu memoria muscular se acostumbra a esto, tener que usar el ratón te parece lento y anticuado.

Aun así, hay margen de mejora. Me sigue pareciendo increíble que, siendo Google el gigante de las búsquedas, todavía no hayan metido un buscador interno para buscar palabras clave dentro de mis propios feeds RSS. Supongo que es cuestión de tiempo que lo integren en una próxima actualización.

Llevamos casi todo este 2005 escuchando el concepto de la "Web 2.0" por todas partes. Al principio pensaba que era pura charlatanería de marketing, la típica burbuja de palabras para inflar startups. Pero viendo cómo estas herramientas logran centralizar la información y funcionar tan bien desde el cliente web, empiezo a cambiar de idea. Consumir APIs de forma asíncrona está transformando nuestra manera de programar. Si las conexiones de ADSL en España siguen mejorando y pasamos del mísero megabyte, estoy seguro de que en pocos años dejaremos de instalar aplicaciones locales. Todo estará dentro del navegador.

La parte social de Google Reader

Otra de las novedades que me ha sorprendido es la posibilidad de "compartir" elementos. Google Reader te permite marcar un artículo con una estrella o simplemente darle a un botón de compartir, lo que genera una página pública con tus recomendaciones.

Es una forma muy orgánica de filtrar el ruido de internet: en lugar de buscar contenido a ciegas, te fías del criterio de otros desarrolladores que sigues. Técnicamente, esto es brillante porque Google está creando un grafo social basado en intereses reales y consumo de información, algo que va mucho más allá de un simple buscador.

Además, han introducido una funcionalidad que me tiene enganchado: la posibilidad de añadir comentarios a los artículos que compartes. Esto permite que tus contactos vean no solo el enlace, sino también tu opinión técnica o una aclaración sobre el código. Sinceramente, con esta capa de interacción, Google Reader se está convirtiendo en la mejor red social de internet para nosotros; es como un foro global y distribuido donde la conversación gira en torno a contenido de calidad y no a ruido innecesario.

Larga vida a Google.